domingo, 30 de septiembre de 2018

Martín Fierro por Meglia

En 1982 la editorial Colecciones Célebres lanzó una edición del Martín Fierro compuesta por 20 fascículos semanales a todo color, con los que se integraba un tomo de 400 páginas y más de 300 ilustraciones interiores a cuyo cargo estuvo CARLOS ROUME, un maestro del género gauchesco e insuperable en el dibujo del caballo.
   Por su parte las tapas de los fascículos fueron ilustradas por CARLOS MEGLIA, quien por entonces tenía 25 años y si bien realizaba historietas para Italia desde 1977, no era todavía muy conocido a nivel local, como lo sería sí posteriormente por sus trabajos junto a Carlos Trillo. Compartimos la portada del número 7.



Esgrima Criolla Rosario

Entrenamos los lunes a las 18hs en el centro de la tradición El Hornero, J.M. de Rosas 1147, Rosario, Santa Fe.

sábado, 29 de septiembre de 2018

De Fierro...


Tradición y Tradicionalistas



Hay cosas en las que nuestro espíritu deposita cargas de afecto. Nos emocionan, nos satisfacen, nos atraen nos resultan cómodas, nos entretienen; según el grado de fervor y lo que sean. Estas cosas son las que elegimos de entre las muchas que hemos heredado y es común observar que los hombres se aficionan o apegan a su idioma, a ciertas ideas, danzas, costumbres, modos, etc.

La “tradición” incluye todas las cosas que heredamos de nuestros mayores, pero nosotros queremos referirnos sólo a las que movilizan el espíritu y engendran actividades, esto es, al conjunto de cosas heredadas que han merecido nuestro afecto. Todas las cosas tradicionales se trasmiten de persona a persona por cualquier medio; son cosas de hombres. Las personas que desarrollan inclinaciones afectivas por esa selección de bienes antiguos y por su ambiente reciben el nombre de tradicionalistas.

No todos son o pueden ser tradicionalistas. La condición de tradicionalista requiere una aptitud pasiva especial, mezcla de amor, de tendencias, de educación, de orientación, y una capacidad de exaltación y militancia cuando advierte que su patrimonio afectivo está amenazado por tendencias opuestas o simplemente por un ritmo de progreso más vivo y eficaz. Pero el tradicionalista produce además una nota muy suya: su amor se extiende también al ambiente en que funcionan sus cosas; a la tierra, a los árboles, al río, a la montaña, al caballo y a otros animales, en fin al contorno natural que condiciona el género de vida que añora y prefiere.

Más allá de las cosas mismas y de los grupos sociales, el tradicionalista busca el personaje de antaño que, al vitalizar su patrimonio, definió un modo de ser, pensar y hacer. En la Argentina los tradicionalistas han elegido, a modo de símbolo, un tipo rural: el gaucho. O, de modo más general, los tipos rurales de las diversas regiones del país. Pero el gaucho significa para casi todos un ideal de vida y de conducta. Sobre la base del admirado jinete de la llanura los tradicionalistas han creado el hombre que cada uno quisiera ser, el hombre que todos quisieran ver en cada uno, pues aunque los verdaderos no fueron todos modelos de virtud –ni era posible-, se puede admitir que en sus buenos tiempos los más de ellos fueron hábiles, generosos, buenos cristianos, dignos, honrados y valientes, y las mujeres, piadosas, sufridas, trabajadoras, fieles esposas y madres ejemplares. Por eso, en un impulso de identificación, muchos tradicionalistas usan ocasionalmente algunas prendas del vestuario gaucho, se deleitan con sus platos y con el mate, recitan –y hasta escriben- prosas y versos gauchescos, tocan la guitarra y cantan, bailan, y actúan entre paredes urbanas decoradas con escenas rurales.

La creación del modelo es un acto espontáneo de voluntad colectiva aceptado sin examen por las generaciones de tradicionalistas, y así se reproduce en el orden privado, la premeditada ejemplaridad de los próceres históricos que con carácter formativo difunde la docencia oficial.

Hemos explicado que los tradicionalistas son ciudadanos sensibles que vuelcan su afecto de modo espontáneo sobre las cosas de sus mayores y suyas propias. Son propensos, y se exaltan cuando notan que las pierden. Los tradicionalistas proceden como por intuición de propietarios, y distinguen los bienes folklóricos antes que la Ciencia del folklore aparezca discriminando, definiendo y aclarando.

Los tradicionalistas somos, en nuestro hacer, los continuadores del ejercicio de las pautas culturales heredadas del gaucho, arquetipo de la nacionalidad argentina y de quien se desprenden las más auténticas manifestaciones de la verdadera cultura nacional argentina.

Práctica de Esgrima Criolla en Rosario